lunes, 2 de marzo de 2015

Por favor, no le pidan besos a mis hijos por Ana Hanssen

Hace poco llevé a mi hija de 3 años a cortarse el pelo. Cuando llegó su turno para lavarle el pelo, una señora muy “refinada” que acababa de llegar le insistió a la asistente de la peluquería, que la dejara pasar primero. Cuando ella se negó, la señora refinada pero muy mal educada, le dijo: “pero sí es solo una niña”. Por supuesto, como se trataba de mi hija, yo intervine: “que sea una niña, ¿acaso la hace menos importante?”. La señora no supo que responder.
A la salida del salón de belleza, llevé a mi niña a su librería preferida. En el camino, nos encontramos con una amiga que iba con un grupo de amigas, todas desconocidas para mí. Al saludarnos, mi amiga nos presentó a sus amigas y una de ellas, muy decidida, cogió la mano de mi hija y le dijo como dándole una orden: “¿Me das un beso?”. Mi amiga, al notar que mi hija no quería, también la quiso obligar con “sí, ¡dale un beso!”. Entonces yo intervine: “Lo siento, pero ella no le da besos a personas que no conoce”. Mi hija estaba abrazada a mi y a pesar de que es muy sociable, estaba con la cara recostada contra mi pecho, escondiéndose.
Todas las amigas de mi amiga abrieron los ojos redondos de asombro. La conversación terminó ahí y yo me fui con la sensación, de que: tal como a la señora “refinada” de la peluquería, a la amiga de mi amiga, le habrá parecido que pedirle un beso a alguien por ser “solo una niña” es algo permitido.
Pensando en los incidentes de ese día decidí que no me caen bien los adultos que se refieren de forma condescendiente a los niños. Tampoco los que creen que los niños les tienen que hacer caso por el hecho de ser adultos. Y me caen mucho peor esos adultos que se creen con derecho a pedirles que hagan cosas que van en contra de sus deseos y sus afectos. Ese día tuve una conversación con mi chiquita y le dije que está MUY BIEN que ella decida a quién quiere darle besos y a quién no, y le recalqué que NADIE puede obligarla a hacerlo.
No encuentro nada de malo en que mi hija no quiera darle un beso a sus tías y tíos, a sus abuelos o a mi mejor amiga, si es que en ese momento no le nace. Tampoco se lo exijo para mí. Más bien, si tengo ganas de mimarla y la veo que no está muy de ánimo, le pregunto: ¿puedo darte un beso? Creo que poner el poder de decisión en ella es mucho más razonable que obligarla a dármelo porque soy su mamá. Besar no debe ser, bajo ninguna circunstancia, una obligación.
Se imaginan que ustedes fueran por la calle y un extraño por verlas lindas, les dijera: “¿Me das un beso?” les aseguro que saldrían corriendo despavoridas a menos que se tratara de George Clooney. Entonces vuelvo a lo mismo: me caen mal los adultos que creen que tienen algún poder sobre el cuerpo de otro ser humano y mucho más, si se trata de un niño.
¿Por qué yo no obligo a mis hijos a dar besos?
  • Primero de todo, por respeto. Mis hijos son dueños de su cuerpo y de sus sentimientos. Ellos son los que deben decidir cómo demostrar su afecto. Además, hay niños más expresivos que otros y siempre se debe tener en cuenta que cada uno es un mundo.
  • Porque para ellos, un beso es una demostración de afecto real. A diferencia de los adultos que lo hacen por cortesía. Para los niños, un beso es algo íntimo e importante.
  • Porque a mí no me gustaría que me obligaran a hacerlo. Así de simple.
  • Por su seguridad: estudios han demostrado que los niños a quienes se les obliga a abrazar y besar en contra de su voluntad, son más vulnerables a sufrir abuso sexual porque no han aprendido a decirle NO al contacto físico indeseado con un adulto.
Así que, si lees esto y conoces a mis hijos, por favor, nunca les pidas un beso. Ellos te lo darán si les nace hacerlo. Gracias.
(PD: yo tampoco le pido besos a otros niños porque no los quiero poner en esa situación de decirme que no, y no quiero que sus papás los obliguen por quedar bien conmigo).
Los besos correspondidos son mejores".

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