viernes, 27 de marzo de 2015

Poesía La Silla

Cuando era muy pequeña, mi madre y mi abuela me llevaron a una radio en Argentina para que recitara esta poesía que hoy encontré nuevamente en internet. Me ha gustado mucho recordar aquel momento, todavía veo el pequeño banco que pusieron para que me subiera y alcanzara al micrófono.
Creo que ahí me enamoré de la radio. 
El texto ha quedado en mi memoria todos estos años.

LA SILLA
Hoy, en la escuela, hablamos de la silla.
Fíjense que cosa tan sencilla.
A fuerza de preguntas ingeniosas,
supo el maestro hacer pensar mil cosas:

Que si su forma; que de qué se hará,
que esto, que aquello, que de aquí y de acá...

Y al fin nos resultó una maravilla,
todo lo que aprendimos de la silla.

Y todavía estoy pensando yo
que con tanto que se dijo, algo faltó:

Que sentarse en una silla es una cosa,
para un chico, aburrida y fastidiosa.

Que el oficio de asiento es lo de menos,
porque la silla tiene otros muy buenos.

Por ejemplo, servirme de escalera,
cuando quiero alcanzar la azucarera.

Ser pedestal, si juego al "orador"
para que pueda hacerme oír mejor;

Y aunque a todos parezca que está quieta,
ser pingo, coche,  auto, y bicicleta,

y vapor, y aeroplano, y sumergible.
Y todo lo posible...y lo imposible:

¿Por qué será que con tanto que se habló,
 nadie dijo lo que digo yo?


Cuaderno de tareas de la escuela, de Elsa Rovira, autora Cecilia Borja.

Ilustración de la entrada: Pablo Bernasconi


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