miércoles, 3 de diciembre de 2014

Las tres curaciones


Paola Klug ha recomendado tres métodos para salir de la tristeza, uno es curarse con el viento, otro con la tierra y también trenzar en tus trenzas la tristeza. Yo he recordado algo que me enseñaron las mujeres de las estrellas, y es la curación por las piedras de río. Solo tienes que tener un río cerca, que lleve poco caudal y esperar al amanecer. En cuanto veas los primeros rayos de luz del amanecer, sal de tu casa después de haber tomado un exquisito desayuno, cuando lo estés haciendo, intenta saborear y oler bien los sabores y los olores. El camino hacia el río tiene que ser un sendero angosto, para que puedas ir solo. El río tiene que ser de aguas cristalinas, así podrás observar el fondo. Cuando veas una piedra que por su forma o color haga vibrar tu corazón, esa es tu piedra de río. Coge dos y acércalas a tu sien, una a cada lado, sujetándolas con tus manos cierra tus ojos y espera.
En verano se recomienda hacer lo mismo pero con los pies descalzos y dentro del río.
Y alguna vez también me curé por el Eco. Subí en busca de él a una montaña y esperé, cuando estuve dispuesta le grité todo lo que necesitaba decir, y él lo repitió, lo repitió hasta el cansancio, hasta que dejé de gritar porque al escucharlo me ruboricé y pensé, que no era tan terrible mi tristeza.
Pero la mejor forma para curar la tristeza, la que no falla nunca, es la que aprendí de un niño, y es: untarse la nariz de mostaza e intentar cogerla con la lengua, inténtalo, te puedo asegurar que no hay tristeza que lo resista.
Texto: María Cristina Salas

Ilustración Claudia Tremblay

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