martes, 21 de junio de 2011

Maestros fascinantes



Cada maestro tiene una fascinante historia que implica lágrimas y alegrías, sueños y frustraciones. Contadlas, no os escondáis tras la tiza o la asignatura y poned el corazón además del programa.
La educación está en crisis porque no es humana. Ha generado jóvenes lógicos que saben lidiar con números y máquinas, pero no con dificultades, conflictos, contradicciones y desafíos.
Un maestro influye más en la personalidad del alumno por lo que es, que por lo que sabe.
La mejor manera de prepararles para la vida no son las reglas, críticas, enfados y castigos, sino hablar de sus sueños, logros, inseguridades, fallos…
Hablad de vosotros mismos, dejadles descubrir vuestro mundo.
Los verdaderos educadores no son infalibles, pueden cambiar de opinión, no les hacen tragar sus verdades a sus hijos o alumnos.
Cuando les escuchamos, ellos también se escuchan y encuentran su camino. Pero muchos tienen miedo de escuchar.
EDUCAR LA AUTOESTIMA, elogiar antes de criticar
El elogio alivia las heridas del alma, educa la emocionalidad y la autoestima.
Alabar es dar ánimos, realzar las características positivas.
Cuando tenemos que criticar su comportamiento, si queremos que sea efectivo y educador, debemos primero elogiar algunas de sus características.
Ante la crítica reaccionan por instinto, ante el elogio quedan desarmados para recibir ayuda.
En el colegio se desencadenan grandes traumas emocionales. No permitas los motes peyorativos, causan una grave herida emocional, igual que hablar peyorativamente de los defectos físicos, del color de la piel… esas bromas nunca se borran, la discriminación es un cáncer. Enséñales que tras cada ser humano hay un mundo por descubrir.
Elogia la vida, si ellos dejan de creer en la vida no habrá futuro.
Si no aprendemos a gobernar nuestros pensamientos, seremos un barco sin timón, marionetas de sus problemas. La tarea más importante de la educación es transformar al ser humano en líder de sí mismo, gobernante de sus pensamientos y emociones.
¿Para qué queremos que aprendan a solucionar problemas matemáticos, si no aprenden a resolver los problemas de la vida? ¿Para qué aprender idiomas si no saben hablar consigo y de sí mismos?
Considerarles receptores de información y consumidores de bienes materiales es una afrenta a su inteligencia, tenéis que recuperar su sentido existencial y el de la cosas, tenéis que destacar en el mundo lo que les lleva a tomar drogas, a deprimirse, el no verle salida a la vida, no tener ningún compromiso social. El tedio los consume, las drogas son sus antidepresivos, tranquilizantes para aliviar la angustia, la ansiedad.
Tenemos que valorarles, deben sentirse importantes, participar de las decisiones familiares. Necesitan aprender a tomar decisiones (vacaciones, viajes…) y su lección, que toda elección implica pérdidas y no sólo ganancias
Ellos son la esperanza del mundo.
(Extracto del libro PADRES BRILLANTES, MAESTROS FASCINANTES de AUGUSTO CURY)
Zenith/Planeta

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