lunes, 21 de marzo de 2011

¿Qué te ocurrió cuando leíste El último árbol?




Mi querida amiga Ana, desde Buenos Aires, con todo su fervor nos decribe la triste realidad.
Gracias. Un beso, Cristina Salas
Hoy , después de cenar , ya leí el tuyo! Qué enseñanza para todos! me gustó desde la presentación, el papel, los dibujos, al argumento tan actual, tan premonitorio, tu fantasía, y tu capacidad para hacernos imaginar la situación como si la viéramos! El tema es más actual que nunca! ya vemos que la realidad ya va superando la ficción, cuando pensamos en Japón y los reactores nucleares explotando y contaminando de radioactividad . Acá , en Sudamérica, tu historia del Último Árbol , en ciertas regiones es una realidad deseperante, y no por un cometa sino por la mano asesina del hombre. Ejemplos hay muchísimos. Una hectárea por segundo se tala o quema de montes nativos o de selvas. Con cada árbol quemado, mueren infinidad de seres que habitan en él, y comen de él. Ya se aniquiló casi toda nuestra selva misionera, reemplazándola por pinos de forestación, que no permiten nidificar, ni que crezca la hierba debajo. Un páramo! Por cultivar soja, ya aniquilaron todo cuanto vivía en vastas áreas. También destruyen el famoso Impenetrable chaqueño. Lo que se está haciendo es tan perverso, que la atrocidad de la Conquista española ya queda chica. Así es cómo proceden los acomodados de los gobernadores y políticos de turno en las provincias: consiguen tierras a bajísimo costo, cubiertas de vegetación, contratan a los pobladores, que analfabetos, viven de la caza y de la pesca dentro del monte, y les proveen motosierras para "limpiar" los montes. El resto se quema todo, con todo lo que vive dentro de esas extensiones. Después de destruirlo todo, expulsan de esa tierras a los pobladores, deben dejar sus taperas, ¿porqué? ya ni conseguirían cazar nada más. Van a sumarse a las villas de emergencia de las ciudades, sin conseguir trabajo, por análfabetos. Las extensiones plantadas con soja, ni se les ve el final, se mira hacia el horizonte sin llegar a ver ni un árbol! Esas inmensas superficies son tratadas con herbicidas después de quemarlas. Recién después siembran soja para biodiésel . Se los llama Desiertos Verdes. Ni un insecto, ni pájaro, ni ser viviente puede ya vivir en esos campos. Después se contratan unas pocas personas con las maquinarias cosechadoras, así que ni siquiera dan trabajo. Al cabo de tres años corridos de plantar soja, las tierras se desertizan! Un horror! Así que te imaginás que los que huyeron de esas tierras después de destruir hasta el último árbol, en sus casillas en las villas, ya les deben estar contando a sus hijos historias muy parecidas a la de tu libro. Mientras el desmonte de la selva amazónica avanza, se van descubriendo etnias que vivían aisladas, sin conocer al hombre blanco, y ahora se les termina su manera de vivir, y ni se pueden insertar en la "civilización". Es macabro! Toda esta información la tenemos a través de periodistas que analizan el tema, y por Greenpeace, que mucho hace por preservar los recursos naturales.Acá en Capital, en los barrios, con el auge de la construcción, se aniquilaron muchísimos jardines arbolados. Miles de árboles se perdieron, con los pájaros que nidificaban. Se va pareciendo esto a una selva de edificios, se cementa todo, apenas se dejan patios o playas de estacionamiento. Yo estoy tan feliz de haber podido salvar a uno de los jardines, y de ver crecer unos cuántos árboles en él! Ya vienen pájaros y todo tipo de insectos, un microecosistema en la ciudad! Un granito de arena en medio de la destrucción! Me veo reflejada en tus personajes del Último Árbol, reconstruyendo el mundo natural! Y como me decís en tu dedicatoria, me veo como un hada Marylina!!! Te mando un beso enorme y te quiero muchoooo!!!! GRACIAS!!!!!!!!! Ana.

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