martes, 5 de octubre de 2010

Hijos en construcción















Por años controlamos sus vidas. Nos aseguramos que coman, duerman, jueguen, estudien lo suficiente. Podemos hasta despertarnos en una noche más de cinco veces para tocarles la frente y confirmar si tienen o no fiebre. Y de repente, casi de un día para el otro, empiezan a quejarse de que les estamos muy encima, que no va más la marcación cuerpo a cuerpo. Nos piden aire, libertad. ¿Cómo saber cuándo empezar a soltarlos? ¿Cómo superar ese miedo que nos da que deambulen en un mundo que sabemos hostil? ¿Cómo aprender a confiar en ellos?
Claudia D. confirmó un día que su hijo estaba camino a ser un adolescente. Tenía casi 12 años cuando ella entró al baño en medio de su ducha, con la toalla y la ropa limpia para que se cambiara en sus manos, y recibió un "mamá, golpea antes de entrar". Supo que una nueva etapa se avecinaba, y pidió consejo a sus amigas con hijos adolescentes. Así escuchó algunos comentarios sobre como encarar este cambio en sus vidas:
— Va a pasar más horas solo en su habitación. Tendrás que recordarle que tampoco puede estar encerrado las 24 horas conectándose con el mundo a través de su computadora.
— Querrá ver su programa de televisión favorito justo a la hora de la cena. Puede haber permitidos, pero no es bueno que se convierta en un hábito. Compartir la mesa familiar debe seguir siendo un momento de encuentro.
— Tomará cierta distancia afectiva. Pero que no deje de haber un beso, un abrazo o una caricia en la espalda antes de irse a dormir.
— Estarán más reservados que de costumbre. De todas maneras, deberás mostrarte disponibles para escuchar sus preocupaciones, sus deseos. Si sabes qué le está pasando, podrás anticiparte a lo que pueda estar necesitando.
— Una forma de equilibrar este relajamiento de los límites puede estar acompañado de un mayor aumento de las responsabilidades hogareñas. Ser más grande trae aparejada mayor libertad, pero también obliga a tener un rol más adulto en la casa. Prográmale algunas tareas sencillas para que realice en el día a día.
— La escuela empezará a ser un espacio de mayor exigencia. Una forma de contenerlo es involucrándote en el proceso de aprendizaje. Ayudarlo a organizarse es una buena forma de estar presente.
¿Cómo has vivido el paso de la niñez a la adolescencia de tus hijos?
Fuente: Esta nota fue publicada por Adriana Balaguer en Yahoo! Mujer, en el blog "Desesperadas"
Agosto de 2009

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