miércoles, 5 de mayo de 2010

Carta del Cacique Seattle de la tribu Suwamish


“¿Cómo pueden comprar o vender la tierra?. ¿Cómo pueden comprar el cielo o el agua? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del contenido del agua que corre. Deberían saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja que reluce en la planta, cada playa arenosa, cada neblina en la penumbra del bosque, cada claro del follaje, y cada insecto con su zumbido y su vuelo, son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula dentro de los árboles guarda la memoria del hombre piel roja.” “Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra natal cuando se van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos, en cambio, jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte inseparable de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo y el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las crestas rocosas, el verde de las praderas, el calor corporal del potrillo y también el hombre, todos pertenecen a la misma familia.”

...los ríos no es solamente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos estas tierras, tendrán que recordar que son sagradas y deberán enseñar a sus hijos que cada reflejo fantasmal en la superficie de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de la corriente de agua es la voz del padre de mi padre.” “Los ríos son nuestros hermanos y calman nuestra sed. Llevan nuestras canoas y alimentan a nuestra gente. Si vendemos estas tierras, deberán recordar y enseñar a sus hijos que los ríos no son solamente nuestros hermanos, sino que también son hermanos de ustedes. En adelante deberán dar a los ríos el trato bondadoso que darían a cualquier otro hermano.” “Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que otro, porque él es un extraño que llega en medio de la noche a llevarse lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga. Luego de haberla conquistado, la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de sus antepasados y los derechos de sus descendientes. Trata a su madre la tierra y a su hermano el cielo, como si fueran cosas que pueden comprarse, saquearse o venderse, como si se tratara de corderos o cuentas de vidrio. Su insaciable voracidad terminará por devorar la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.”
(Extracto de la carta del Cacique Seattle)

No hay comentarios:

Quizá pueda interesarte:

Related Posts with Thumbnails