martes, 15 de diciembre de 2009

Buenas ideas para formar lectores


Un ejercicio de utilidad probada en escuelas y talleres de lectura es el siguiente: el maestro o el coordinador cuenta la tercera parte de una historia. En seguida lee en voz alta unas cuantas páginas. A continuación pide que cada quien continúe con la lectura en silencio. Unos diez o quince minutos antes de terminar la clase o la sesión se organiza una discusión sobre cómo puede concluir la historia y cada quien propone un final.
¿Cuál es el final que imaginó el autor? Para descubrirlo, cada quien termina de leer en casa. Una o dos semanas después se vuelve a discutir el texto en grupo. Lo habitual es que se haya leído con interés y que todo el mundo participe con entusiasmo, pues cada quien tiene algo que decir.
La finalidad última de la lectura en voz alta es formar buenos lectores, que lean libros por su cuenta. Y lo mejor es empezar temprano. Hay que poner los libros en manos de los niños desde su más tierna edad. Un libro es un buen juguete.
No presione a los niños para que lean por su cuenta. Eso ya llegará. Lo importante es fomentar el amor, el gusto por la lectura. Lo importante es que haya un contacto cotidiano con los materiales de lectura. Felicítelos por cada uno de sus esfuerzos.

(Extracto de un trabajo realizado por Felipe Garrido
Centro de Enseñanza para Extranjeros, UNAM
Rincones de Lectura, SEP)

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