martes, 9 de junio de 2009

El niño necesita magia


Los padres y los profesores le afirman que las cosas no pueden sentir ni actuar; y por más que intenta convencerse de ello para complacer a los adultos, o para no hacer el ridículo, en el fondo el niño está seguro de la validez de sus propias ideas.

Para el niño no hay ninguna división clara que separe los objetos de las cosas vivas; y cualquier cosa que tenga vida la tiene igual que nosotros.

Desde un punto de vista adulto, y en términos de la ciencia moderna las respuestas que ofrecen los cuentos de hadas están más cerca de lo fantástico que de lo real. Para muchos adultos, ajenos al modo en que el niño experimenta el mundo, se niegan a revelar a sus hijos esa "falsa" información. Sin embargo, las explicaciones realistas son, a menudo, incomprensibles para los niños, ya que estos carecen del pensamiento abstracto necesario para captar su sentido. Los adultos están convencidos de que, al dar respuestas científicamente correctas, clarifican las cosas para el niño. Sin embargo, ocurre lo contrario: explicaciones semejantes confunden al pequeño, le hacen sentirse abrumado e intelectualmente derrotado.

Por esta razón encuentra una explicación mucho más satisfactoria en un mito que cuenta que la tierra está sostenida por una tortuga, o que un gigante la aguanta.

(Extracto del libro psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bettelheim)

Quizá pueda interesarte:

Related Posts with Thumbnails