domingo, 8 de marzo de 2009

Las Tres Plumas



Érase una vez un rey que tenía tres hijos; dos de ellos eran vivos e inteligentes, pero el último hablaba poco, era simple de espíritu y le llamaban Bobalicón. Cuando el rey se volvió viejo y débil pensaba en su fin y no sabía cuál de sus tres hijos debía heredar el reino. Entonces les dijo:
"Partid y aquél de entre vosotros que me traiga la alfombra más finamente trabajada será rey tras mi muerte". Para evitar cualquier querella entre ellos, los acompaño ante su castillo y sopló tres plumas que levantaron el vuelo, a los que les dijo: "Cada uno seguirá la dirección que indique el vuelo de su pluma" .
Una voló hacia le Este, otra hacia el Oeste, pero la tercera fue justo enfrente y cayó al suelo no lejos de allí. Uno de los hermanos partió pues hacia la derecha, otro hacia la izquierda, burlándose de Bobalicón, obligado a quedarse allí donde la tercera pluma se había posado.
Bobalicón se sentó muy triste en el suelo. De pronto percibió al lado de su pluma una trampilla. La levantó y vio una escalerilla por la que descendió. Llamó ante una puerta y se encontró con una grande y gorda madre-sapo sentada en el centro de un círculo de pequeños sapos. El gran sapo preguntó que deseaba. Él respondió: "Me gustaría tener la alfombra más bonita y más finamente trabajada". El gran sapo llamó entonces a un joven sapo que trajo una caja, cuando la abrió, extrajo de ella para Bobalicón una alfombra tan finamente trabajada y bonita que nadie habría podido tejer igual sobre la Tierra. Bobalicón dio las gracias y subió de nuevo.
Los otros dos hermanos estaban convencidos que su hermano Bobalicón era demasiado tonto como para encontrar algo y que no traería nada ¿Por qué habríamos de molestarnos en buscar? se dijeron... Tomaron los pingajos de los hombros de la primera pastora que encontraron y se los llevaron al rey. Cuando el rey vio la alfombra de Bobalicón se extrañó y dijo: "En justicia, el reino debería ser para el más joven". Pero los otros dos no dieron tregua al rey, pidiéndole que pusiera una nueva condición.
El padre dijo entonces: "Que aquel que me traiga el anillo más hermoso sea el que herede el reino". Sopló nuevamente al aire las tres plumas y de nuevo, los dos mayores partieron en direcciones opuestas y Bobalicón siguió de nuevo a la pluma que cayó frente a la puerta que conducía bajo tierra.
De nuevo a la madre sapo le dijo que necesitaba el anillo más hermoso del mundo, a lo cual ella mandó buscar dentro de la caja y extrajo para él una sortija centelleante de piedras preciosas que ningún orfebre sobre la capa de la Tierra habría podido hacer. Cuando se presentó ante el rey, el padre dijo de nuevo: "Es él quien hereda el reino".
Pero los dos mayores atormentaron al rey hasta que éste puso una tercera condición, declarando que aquel que trajera la mas bella de las mujeres tendría el reino. Sopló una vez más las tres plumas que volaron al aire cayendo de la misma forma que anteriormente.
Bobalicón descendió entonces directamente donde estaba la madre sapo: "Tengo que regresar con las más hermosa de las mujeres". ¿Cómo? Dijo ella: “Eso no se encuentra tan fácilmente, no la tenemos a mano, sin embargo la tendrás". Le dio una zanahoria amarilla ahuecada con seis ratones enganchados. Entonces Bobalicón muy triste le preguntó: "¿Qué tengo que hacer con esto?" ."No tienes mas que acomodar en ella a uno de mis pequeños sapitos. Apenas el sapito estuvo allí enganchado, se transformó en una joven muchacha maravillosamente hermosa. La zanahoria se convirtió en una carroza y los seis ratones en caballos. Besó a la muchacha, fustigó a los caballos y llegó ante el rey. Los hermanos como siempre, ni siquiera se tomaron la molestia de buscar una muchacha bonita, trayendo la primera campesina que encontraron.
Cuando el rey las vio dijo: "El reino será para el más joven de los tres tras mi muerte". No obstante los dos mayores ensordecieron al rey: "No podemos permitir que Bobalicón se convierta en rey". Exigieron que fuera elegido futuro rey, aquel cuya mujer lograra saltar a través de un círculo suspendido en el centro de la sala. Pensaban para sí: "Las campesinas saltarán fácilmente, mientras que la frágil y delicada dama se matará".
El viejo rey aceptó. Entonces saltaron las campesinas pero eran tan pesadas que cayeron y se rompieron brazos y piernas. Luego llegó el turno a la joven muchacha que brincó con ligereza de cervatillo y fue así como acalló cualquier réplica. Bobalicón obtuvo la corona y reinó con sabiduría durante largos años.

2 comentarios:

galo dijo...

MAGA TE CONCIDERO MUY SENCIBLE TIERNA Y SOÑADORA

maga dijo...

Buenos días Galo, gracias por visitar mi blog. En cuanto a los hermosos adjetivos que me dedicas, te puedo asegurar que las personas hacen espejo con los otros, tú también lo eres. Supongo que algo de eso tengo que tener para poder escribir cuentos para niños en el mundo actual. Un beso, Cristina Salas.

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