sábado, 28 de marzo de 2009

¿Cómo comienza La Historia de Lil?



Para aquellos que todavía no han podido comprar La Historia de Lil aquí les pongo el comienzo:



Había una vez, en un lugar muy lejano llamado Bombadú; una niña pequeña, tan delgada y paliducha que tenía de mote el nombre de “Gusanito de Queso”, por esos gusanitos pequeños y blanquitos que nacen en los quesos cuando se humedecen. Se llamaba Lil, nombre que había cogido de un ángel azul cuya estatua se alzaba majestuosa en la fachada de su casa. Lil tenía cuatro años aproximadamente, cuando da comienzo esta historia. Silenciosa, triste, melancólica, solía ver jugar a otros niños sin que la dejaran participar, no porque ella no quisiera, sino porque la rechazaban.¡Con lo que a ella le encantaba formar esas rondas de calle y cantar bellas canciones! Hablaba poco, pero cuando lo hacía, sus sentencias eran tan verdaderas que la gente huía asustada por no poder soportar sus juicios. Le encantaba la lluvia y muchas veces, cuando se iba con su abuela Lena a visitar a sus primos del Norte, hacía con ellos pequeños barcos de papel, que luego depositaba en los charcos que se formaban en los bordillos de las aceras para verlos navegar. Su cara se transformaba en tristeza cuando su pequeño barco chocaba con algún objeto y se quedaba atascado; era el fin de la competición y de su juego.
En las tardes de calor y siesta, cogía a escondidas, con sus primos Queli y Oscar, ciruelas de los árboles. La casa de la abuela Angélica, de nombre “La Humberto”, tenía muchos árboles frutales y ellos aprovechaban esas horas de tranquilidad, para guardarlas en los tubos huecos de las patas de bronce de las camas antiguas. Luego se las comían sin ser vistos y así evitaban las reprimendas.
- Sustancia peligrosa en grandes cantidades –sentenciaba sobre las ciruelas su abuela Lena a su hermana Angélica.
Siempre le resultaba fastidioso acompañar a sus primas mayores a dar una vuelta por las tardes, a la Plaza Mayor del pueblo de Azul, para que consiguieran novio, por la cantidad de escarabajos que volaban, caían y caminaban por el suelo. Lil intentaba ir de puntillas para no pisarlos y no escuchar ese sonido espantoso, seguido de un líquido blanco que demostraba la muerte inconfundible de aquel pobre animal, víctima de la inconsciencia.
Temía a su madre tanto, que mojaba su colchón muchas noches y, además de la incertidumbre que esto le provocaba, tenía que soportar la humillación y las burlas que ésta le hacía por la mañana.
“Lil, la pantorrilluda, se hace pis en la cama y dice que suda”- coreaba la madre de Lil...
(Introducción del libro La Historia de Lil de María Cristina Salas, editado por ECU en el año 2008), puedes adquirirlo en la Casa del Libro o en cualquier Corte Inglés.

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