lunes, 5 de mayo de 2008

Ella huele a tomillo en flor ¿y tú a qué hueles?


Los médicos en el Antiguo Egipto utilizaban el tomillo para elaborar pócimas y permufar ungüentos que iban a utilizar en los embalsamientos.
Según los griegos, el tomillo nacía de las lagrimas derramadas por Helena y tenía poderes curativos. El filósofo y médico griego Galeno afirmó que sanaba a los enfermos del pecho y a los que sufrían de las articulaciones.
Los romanos la introdujeron en la cocina, perfumando vinos y quesos. El romano Plinio nos informó que debía recolectarse cuando está en flor para después secarlo a la sombra.
En la época medieval las damas lo regalaban al caballero amado como símbolo de protección en las batallas.
Aún hoy perdura su magia, ya que las leyendas dicen que puesto bajo la almohada impide las pesadillas.

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